martes, 18 de mayo de 2010

Bibliotecarios 2.0

Según publica Jonathan Shaw en la edición mayo-junio de la revista Harvard Magazine, las bibliotecas han visto el futuro y el futuro es digital. Esta idea es compartida por una inmensa mayoría de los usuarios. Proyectos de digitalización como el de Google hacen que una parte de la sociedad vea a la biblioteca actual como un almacén de libros, una imagen que se había dejado atrás hace varios siglos. Incluso algunos estudiosos, sobre todo de ciencias aplicadas, observan las colecciones de libros en papel con cierta animosidad, pues, al contrario de lo que ocurre con los documentos electrónicos, ocupan mucho espacio y no poseen facilidad para ser actualizados.

Sin embargo, para Jonahan Shaw la aparición de nuevos formatos no supone un cambio tan radical en las bibliotecas. Los cambios se refieren a formas, infraestructura de conservación y accesibilidad, pero el contenido básico sigue siendo el mismo: datos.

Los motores de búsqueda le dan el mismo valor a todos los documentos. Toda la información tiene el mismo peso. Los proyectos de digitalización como el de Google no hacen más que agregar documentos. Contrariamente, la labor de los bibliotecarios durante años ha sido seleccionar los más relevantes. Hemos creado las colecciones de una manera consciente, rigurosa, deliberadamente mantenida.

Por ello, no cabe ninguna duda que somos los bibliotecarios los que poseemos un mayor conocimiento científico para la localización, la recopilación y la organización de la información. Por tanto, el futuro digital es una oportunidad única que debemos aprovechar. Se espera de nosotros un papel más amplio que el que hemos desarrollado: que seamos capaces de acceder a la información, seleccionarla de forma crítica, recopilarla, organizarla, preservarla en cualquier localización y cualquier formato y ayudar a nuestros usuarios a tener los conocimientos y competencias necesarias para seleccionar y evaluar el ingente material que está disponible en internet.

La Biblioteca de Derecho de la Universidad de Harvard (USA) constituye un buen ejemplo de los cambios que se están produciendo en este nuevo escenario. Se ha propuesto como meta dar la información más apropiada en cada momento. La organización bibliotecaria cambió radicalmente: el personal abandonó sus rutinas tradicionales para centrarse en nuevos cometidos basados en la tecnología, lo que permite reorganizar la información y presentarla de manera totalmente diferente. El desarrollo de la nueva colección está basado en el intento de acceder a nuevos materiales on-line que no forman parte de la colección, la digitalización de fondos especiales y, en definitiva, no comprar todo lo que se publica en Derecho.

El personal se divide en cuatro grupos: uno ofrece información o acceso a la información en todas sus manifestaciones; otro gestiona y trata la información relevante para las actividades de la Facultad; el tercero crea productos web que apoyan la enseñanza, la investigación y la publicación; y el cuarto se dedica al apoyo de los estudiantes, la investigación y el curso académico en general. El bibliotecario resulta muy util aquí en la búsqueda dentro de las complejas bases de datos legales y ayuda también a formar un pensamiento crítico con respecto a los resultados de la búsqueda.

Por tanto, en un escenario digital, el papel del bibliotecario,como guía en el complejo mundo de la información, resulta absolutamente imprescindible.

Para leer el artículo completo: http://harvardmagazine.com/2010/05/gutenberg-2-0

2 comentarios:

Antonio Arias dijo...

Uno más de los profundos cambios que nos toca vivir. Ahora están estas "bibliotecas sin fronteras" que dejarán de poseer grandes colecciones para "distribuir información". Su riqueza se fundamentará en el potencial para acceder a la documentación electrónica y no en los grandes depósitos, como hasta ahora. Deberán contratar costosas licencias, emprender trabajos de digitalización y disponer de potentes servidores de información, así como atender los nuevos hábitos sociales de estudio y lectura con horarios distintos a los actuales. Todo esto cuesta mucho dinero.

Se impone la necesidad de establecer consorcios para evitar la duplicidad de gastos, y recurrir a la inevitable especialización, tanto en las instalaciones como en la formación del bibliotecario.Surge la “mediateca frente a la papelteca”.

¿Siguen siendo necesarios esos grandes edificios?

Juan Fernández Castellano dijo...

Espero que tras todos estos cambios las bibliotecas sigan manteniendo su encanto para estudiantes e investigadores.

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Esta es la opinión de los internautas, no de la Biblioteca de Ciencias Jurídico-Sociales de la Universidad de Oviedo.
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